Soldados de la dispersión

Recuerdo amigos de guerras que todos olvidaron, menos nosotros.

Todos ellos destilados en cada herida que recibimos.







Esas heridas son todos los dolorosos lugares donde luchamos.

Batallas que han quedado atrás, que nunca buscamos.







¿Qué es lo que perdimos y qué es lo que ganamos?







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viernes, 19 de octubre de 2012

Artom y las serpientes emplumadas parte 2


Malbert había llegado al pabellón medico hacía unos cuantos minutos antes. El lugar se encontraba inundado en una suerte de ruidos propios de los hospitales (incesantes bips, quejidos y gritos se escuchaban por doquier). Se encontraba ya frente la puerta del cuarto donde Artom se recuperaba del ataque, hacia 4 días  que el ataque había tenido lugar. Según los agentes médicos el joven ya no corría peligro alguno.

Malbert tomo la manija de la puerta, está cedió y se abrió. Vio a su amigo exactamente igual que la última vez, ahí postrado en esa cama  y se le miraba con una expresión triste que se acentuaba aun más por lo demacrado del rostro-pero ya no tanto como los primero días pensó el moreno-.

Le parecía carente de vida, se le notaba sin esperanza alguna y no se parecía en nada al Artom que él conocía. Ese joven con una sonrisa siempre en su rostro, y que era más amplia cuando se encontraba con Amelie, la alegría y amor con los que miraba a su dama. Su amigo amaba con la pasión, candidez y devoción que otorga la juventud, un contraste abrupto con la ferocidad y la sangre fría que mostraba en los combates que junto al moreno habían librado desde el primer momento en que se conocieron.

Malbert se deprimía mucho al mirar a su amigo en ese estado, aparto la mirada de su colega y observo el atardecer, esté tenia matices anaranjados muy bellos y estos, de alguna manera extraña le daban paz, el reflejo de los últimos rayos del sol en el rio eran un espectáculo magnífico, ya que lograban bañar la abundante vegetación próxima a los márgenes del rio con destellos,  y daban al cuadro una belleza inigualable. Recordó, cómo hacía ocho meses conoció está tranquila ciudad, llamada Nanchital, según él, su significado es el lugar del nanche. Llego a la comunidad siguiendo el rastro de un grupo de hijos de la noche que se creía estaban llevando a cabo investigaciones genéticas con humanos, pero después de todo el tiempo transcurrido desconocía la finalidad de dichos experimentos. Él sospechaba que Amelie, obtuvo información valiosa con su última incursión.

Artom se veía a sí mismo  cómo cuando tenía cuatro años, con él estaba su mamá que lo cogía de su mano, ellos se encontraban en el interior del mercado grande de Nanchital. Su mamá compraba unos churros para él, el pequeño estaba ya muy impaciente por comer de aquel pan de dulce, de delicioso sabor y feliz ya que sabía que visitarían a sus abuelos, a los cuales quería con intensidad. Su mamá le dio la golosina y soltó su mano por un momento para sacar dinero de su bolso, el niño pudo sentir cómo unas manos grandes lo tomaban por la cintura y lo levantaba dejándolo en vilo en el aire, el vio a su madre en el suelo (está había trastabillado cuando el hombre que tomo al pequeño, la empujo) gritando por ayuda.

Artom no comprendía  lo que ocurría, mientras el extraño continuaba corriendo su madre se alejaba y el pequeño lloraba a mares llamando a su madre. En instantes todo se torno en oscuridad, no se veía nada y reinaba el silencio total, esté era tan terrorífico que en segundos Artom se encontró invadido por la sensación de incertidumbre. Sin previo aviso una luz tenue apareció en medio de esa noche eterna, el resplandor cobro fuerza y rápidamente comenzó a expandirse logrando que la oscuridad claudicara de manera violenta. Un estallido de luz repentino lo dejo ciego momentáneamente.

Logro  percibir dos figuras borrosas de diferentes tamaños, una era enorme y la otra parecía ridículamente pequeña comparada con la primera. Cuándo al fin logro enfocar, observó nítidamente lo que antes eran manchas borrosas y enmudeció de asombro al ver a una Serpiente de proporciones colosales con una piel un tanto extraña ya que no era del todo escamosa. Sus escamas más bien eran plumas con tonalidades de un verde oscuro muy intenso que se aclaraba conforme se llegaba a las puntas de dichas plumas.

En la cabeza de aquella gigantesca serpiente, descansaba un hombre alto, de tez blanca, con un físico admirable y un semblante sobrio y sereno. Su rostro se encontraba cubierto por una abúndate barba de color negro azabache, aunque no podía detallar del todo la cara del hombre ya que un ligero manto de oscuridad se lo impedía. Artom no pudo pronunciar palabra alguna, ya que el extraño alzo  su brazo derecho y lo señalo con la mano, en ese momento el joven se percato de que  el desconocido empuñaba con su mano izquierda un espadón enorme.

A su mente llegaron  destellos de visiones, el niño Artom se encontraba en un cámara con agua dentro de un laboratorio un poco raro y se sentía totalmente aterrado. Un hombre entró en la zona en la cual se situaba la cámara y el niño sólo vio su tétrica sonrisa. 
               
 Una nueva visión llego tan inesperadamente como la anterior, vio a Amelie en una habitación con muy poca luz, la chica estaba llena de moretones y esto le indicaba  al joven que su amada, había sido golpeada con saña y odio, en la penumbra de la habitación Artom creyó ver lo que parecía un hombre muy alto. De un momento a otro el muchacho comenzó a alejarse de la habitación, traspasando concreto y acero, hasta situarse a una gran altura y bajo  el se podía observar la plaza de la juventud- un recinto donde acontecían de manera constantes los eventos culturales de la ciudad-.Y a su costado la factoría, una zona residencial que daba mucho que desear respecto a su antiguo esplendor. Instintivamente desvió su mirada a la parte abandona entre dicha plaza y el conjunto habitacional, contemplo unos almacenes derruidos.

Una fuerza sobrenatural le obligo a cerrar los ojos, cuando logro abrirlos la luz del sol le lastimo ligeramente, Artom estaba en medio de un enorme valle. Entonces escucho el graznido de parvadas enteras y el crujir de arboles cayendo ante el paso de algo colosal. Dos sombras de proporciones titánicas le negaron al valle la ligera caricia del sol, un par de serpientes hicieron retumbar la tierra ante su peso, una de estas era la hermosa criatura que Artom viera apena hace unos instantes y la otra era igual en proporciones pero de un color negro, pero está no era tan bella como la primera. Las dos criaturas se lanzaron en un ataque feroz, el joven bajo la mirada y aterrorizado vio a Amelie en medio de la cruenta batalla, la chica se notaba petrificada ante lo que sus ojos veían. Solo entonces el pudo hablar o más bien gritar- ¡Amelieeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee!-.

Malbert perdido en sus cavilaciones, fue abruptamente interrumpido por el grito de Artom.
-¡Amelieeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee!-.

El moreno giro a tiempo para ver cómo su colega se serenaba al darse cuenta de que había sido un sueño, Malbert se acerco a la cama y tomo a su amigo del brazo. Artom giro el rostro en dirección al moreno, lo vio a los ojos.

-¿Qué pasó y en donde demonios está Amelie?-.´

Malbert sabía que lo que debía responder al joven lo destrozaría, pero por su honor debía ser franco con su amigo.

-Lamento decirte esto amigo pero prefiero ser yo a un desconocido, hace cuatro días Amelie fue raptada durante el ataque al cuartel y aún desconocemos su paradero-.

El terror, la angustia y la ira se reflejaron en el rostro de Artom al mismo tiempo, y su semblante cambio radicalmente, se le miraba abatido y su dolor era palpable. Artom le recordó a Malbert cómo se sentía después de ocurrido lo de María.

-Colega iré por alguien para que te examine, descansa vuelvo enseguida-.  Dijo el moreno al tiempo que salía del cuarto.

Artom se perdió en sus pensamientos, y apenas escucho lo que Malbert dijo. Veía a Amelie con su abundante melena que le caía sobre los hombros, su piel apiñonada que hacia juego con sus hermosos ojos, sus grandes pestañas y sus lindas cejas les brindaban expresividad, terminaban de adornar ese bello rostro su fina nariz y sus dulces y delicados labios. Con su metro setenta resultaba encantadora, sus delgados brazos y sus suaves manos lo enloquecían. Esto convertía a la chica en la mujer perfecta para Artom.

El miedo se apoderaba del muchacho tan solo de pensar en que quizá jamás la volvería ver y la sola idea de tener que vivir sin ella lo hacía morir en vida de una manera lenta y dolorosa.   
Amelie se encontraba en una habitación en penumbra, no podía ver muy bien y aún se sentía adolorida por la última golpiza, con cada interrogatorio la intensidad de la furia del carcelero crecía pero la chica no había dicho ni la hora. Para su buena fortuna hasta el momento no tenía ninguna herida de gravedad. En los cuatro días de cautiverio, no había logrado dejar de pensar en Artom, debía reconocer que contrario a su costumbre, estaba totalmente enamorada del joven desde el momento en que lo vio antes de que se desmayara.

Ella consideraba que el chico  era muy apuesto, con esa hermosa sonrisa y sus ojos de ese café claro en los cuales podía perderse, su cuerpo fuerte y atlético. Le encantaba que fuera tan alto con su metro ochenta y cinco, y su cabello negro le sentaba muy bien con su piel blanca.

Era sorprendente lo poco que se conocían y lo mucho que se amaban, pareciera que se conocieran de toda una vida, ella bromeaba con que vivía su propia película romántica o su cuento de hadas. Ni los golpes y amenazas recibidos le provocaban tanto pavor como la idea de soportar toda una vida sin él.

La puerta de la habitación se abrió y dio paso a una luz muy potente procedente del pasillo, lastimando los ojos de la chica, esto saco a Amelie de su tribulaciones amorosas. Un zumbido rompió el silencio reinante y la chica solo sintió un violentísimo golpe, que le escocía la mejilla y una lágrima de impotencia corrió por su rostro. El agresor al percatarse de ello, estallo en carcajadas y propino una lluvia de bofetadas a la joven, estas eran más violentas que la primera. De la nada una sombra apareció detrás del sádico carcelero.

-Creí haber dado la orden, de que ya no debían maltratar a la humana. Me puedes explicar que hace un insecto como tu ignorando mi autoridad-. Pronuncio la sombra con una gélida voz.

-Discúlpeme amo, prometo que esto no se repetirá-. Respondió el carcelero con una voz que indicaba que era presa del miedo.

-Yo sé muy bien que así será, tu error ha sellado tu suerte y mi clemencia jamás otorga una segunda oportunidad-.El dueño de la sombra apena concluyo la oración y con un veloz movimiento de su brazo derecho, decapito a su congénere cortando carne y hueso, como sí de mantequilla se tratara.

Artom tenía la mirada perdida, cuando Malbert entro a la habitación seguido del médico que se encargaba del cuidado del chico, ambos quedaron sorprendidos al mirar al joven fuera de la cama y vestido.

-Amigo necesito que autorice mi salida del hospital, ya que no debo de perder el tiempo-. Dijo Artom dirigiéndose al médico.

El hombre de la bata blanca solo consiguió asentir, e hizo unos exámenes de rutina y admirándose de la recuperación milagrosa del chico, no tuvo más remedio que dejarlo ir. Artom y Malbert abandonaron el pabellón después de un par de minutos, a medio camino el joven se detuvo y mirando fijamente a su acompañante.

-Colega dime todo lo que sepas de lo que pasa y me importa muy poco los códigos de seguridad que violes por ello-. Pregunto Artom.

Malbert suspiro y respondió con toda sinceridad.

-El nombre del ser oscuro que secuestro a tu chica, es Asramh mejor conocido como el azote de la furia, hace trescientos años desapareció del radar, hasta  el día del ataque. Aún desconocemos la razón y no tenemos indicios de en donde se pueda encontrar, creemos que tiene relación con la ultima investigación de Amelie-.

Artom que escucho todo con atención para no perder detalle alguno, el chico quedo pensativo, analizando cual era la mejor opción, decidió que lo mejor era hablar con el Tlacatecuhtli (General)  Aquiles Cervantes. Cervantes era la máxima autoridad del cuartel y uno de los líderes más importantes dentro de la orden de las serpientes emplumadas, seguro el poseía información que no había compartido con Malbert, y Artom decidió obtener esa información a cualquier costo. Emprendió nuevamente la marcha, con el moreno siguiéndole los pasos. 
Malbert que comprendió que se dirigían a ver al jefe Cervantes, cuando Artom pulso el comando del último piso en el elevador, el moreno no pudo más que sonreír ante la determinación de su amigo de llegar al fondo de este asunto. En unos minutos llegaron a la última planta del cuartel, con un movimiento de la cabeza saludaron a los guardias del pasillo y entraron a la recepción de la oficina del Tlacatecuhtli. Fueron recibidos por un Ocelotl (significa jaguar, y su rango militar vendría siendo el de Teniente), esté era grande casi  de su tamaño.
-soy el Tlacoquemecat (Mayor) primero Malbert Jaguarondi y vengo a audiencia con el sumo sacerdote-. Dijo el morenazo al guardia.
-Lo siento señor, tengo la orden de no permitir el paso a nadie, el líder se encuentra en una conferencia y pidió no ser interrumpido por ningún motivo-. Contesto el centinela.
Artom se percato que la respuesta del guardia, había tomado por sorpresa a su amigo, pero el muchacho no se encontraba de muy buen talante, ignoro lo que el centinela había dicho y se dispuso a entrar a la oficina, el Ocelotl se interpuso pero Artom con un veloz giro consiguió librar el obstáculo.
-¡Mi nombre es Artom Quetzal y lo quiera o no sumo sacerdote tendrá que escucharme, y me brindara parte de su valioso tiempo!- grito el muchacho al tiempo que entraba a la oficina privada del Tlacatecuhtli.


  
 
    

miércoles, 17 de octubre de 2012

Un Blog sobre las aventuras de un personaje de rol.

Qué tal a todos.
Después de algún tiempo sin publicar, por lo cual les ofrezco una disculpa, les traigo un enlace hacia el blog que recientemente acaba de abrir un amigo y seguidor de este blog, que a la ves, es jugador en una crónica ambientada en el viejo mundo oscuro de white-wolf y en la cual yo soy el narrador. El blog  en sí, es algo parecido al diario del personaje en el cual se narran las vivencias del mismo en la crónica. Espero que lo disfruten tanto como yo. Aquí les dejo la liga.
http://diariodediosdado.wordpress.com/2012/10/15/las-mentiras-de-diosdado/