Despertar
Para Heica:
Había quedado tumbado en la calle como
cualquier vagabundo o caminante pasado de copas, con la orilla de la banqueta
incrustada centímetros arriba de la región lumbar y con un gesto de que el
dolor que eso pudiera estar causando lo tenía sin cuidado.
Una
agitación repentina indicó que ya se despertaba y, sin abrir los ojos, se
levantó del suelo gimiendo por el esfuerzo. Trató de dominar su equilibrio una
vez; falló y cayó al suelo aparatosamente. Intentó levantarse de nuevo y en
esta ocasión lo logró, durante unos minutos se tambaleó peligrosamente hasta
que consiguió quedarse parado donde estaba.
Cuando
recuperó la conciencia, si en el estado en que se encontraba aquello era
posible, se acordó de que aún tenía los ojos cerrados y al fin levantó los
párpados. No veía nada. Bueno, veía casi
todo homogéneamente blanco, como si la luz del exterior fuera filtrada a través
de una lámina lechosa y opaca permitiéndole distinguir sólo las siluetas de
edificios y personas que andaban rápidamente a su alrededor.
Le
dio hambre. Su muy maltratado estómago se quejaba emitiendo un estentóreo y
viscoso sonido, ante eso, la única parte totalmente funcional de su cerebro le
dio la orden de buscar sustento. No tuvo que avanzar mucho, la primera víctima
pasó muy cerca de él confundiéndolo con un inofensivo indigente, apartándose
apenas lo suficiente para no rozarlo ni con un colgante de la ropa. Estaba
desprevenida ante un ataque de cualquier clase y al zombie no le costó ningún
trabajo reducirla para asestar el primer mordisco. El gran problema de este
nuevo miembro de la horda fue que, como en vida era un hombre alto, la estatura
promedio de casi todas sus presas dejaba el cerebro al alcance de sus dientes.
Era lo primero que se comía y es sabido por todos que sin un cerebro en buen
estado no hay zombie.
MMM pues ojalá que el biólogo zombie le de continuación, porque el relato deja con ganas de seguir leyendo más
ResponderEliminarMi estimado Lord Magnus.
ResponderEliminarDicen que segundas partes nunca fueron buenas. Y salvo en algunas excepciones, estoy bastante de acuerdo. En lo que sí creo es en los crossovers, que nos permiten ampliar los universos imaginarios. Quizás también los reales... si no es que estos también son imaginarios...
Si por favor deja la sensación de seguir con más, felicitaciones son muy buenos!
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